viernes, 8 de octubre de 2010

Recuerdos de un poeta y escritor actual. Saramago, un tipo ibérico

(NOTAS nuevas al final)
Hace unos meses, con motivo de la muerte de Saramago (ya esperada e inminente por su delicado estado de salud), subí a nuestra web local (www.iullerena.es) unas notas como recuerdo de uno de mis escritores actuales más preferidos. Ya está seguro y firme en su estancia en el Olimpo literario, aunque en los últimos años de su actividad creativa desde luego que lo rondaba.

Por otra parte, hace dos años en la presentación de las Jornadas de Historia en Llerena del mes de abril, el periodista Diego Carcedo (eterno corresponsal en Lisboa y conocedor de lo portugués) denostaba la idea que tanto abrazaba Saramago de formalizar la unión de los pueblos de la Península. Algo que yo creo cada vez más patente con las comunicaciones y transportes, negocios agrarios y pesqueros, colonización del litoral algarvés, promoción de lo portugués, etc,  y es algo más que una moda hispana. Éste su rechazo cada vez se debilita más y recuerdo ahora amplios pasajes de su “Balsa de piedra” con protagonistas de ambos lados de "La Raya" (o frontera luso-extrmeña).

Junto a las notas que siguen, ahora, años después de aquella semana de vacaciones veraniegas en Lanzarote deseo comentar una cobardía e injustificado (¿?) respeto que tuve ante su casa y su persona, bastante accesibles a todos según me comentó después mi amigo y cuñado suyo, Ángel.

En nuestras correrías por la isla, Pura y yo -libres de nuestros infantes-, nos topamos en una salida de la población de Tías con su casa-chalet, situada en un pequeño alto mirando al mar, entre pinos y plantas aromáticas (que ahora se dice, sugestiva y pomposamente, xerojardinería). Se oían perros en su interior, cómo no, de los que habla frecuentemente en sus Cuadernos de Lanzarote y algunos trabajadores en su alrededor. Subimos por la cuesta entre sendas hileras de ágaves y el bosquete de piñoneros pero, casi en la entrada, nos dimos la vuelta en un discreto espacio remarcado de cantos blanqueados, matas de romeros y de lavandas, rodeadas de gravas volcánicas rojizas. Se respiraba una paz y tranquilidad envidiables. Un lugar para escribir, sin duda.

Una vez abajo en la carretera, tras una pequeña discusión sobre el abordaje o no al insigne escritor, retomamos la subida. Al instante nuevamente recapitulamos y decidimos no molestar con nuestra historia de extremeños en vacaciones que, cumpliendo un hito más en su viaje, quieren hacerse la foto con el personaje.

Ahora me alegro de nuestro respeto y saber estar... como a la vez, me arrepiento de que no lo hubiéramos saludado, pero eso sí, de corazón.

Esta bella isla, además de armarse con la obra del mágico César Manrique, está recapitulando sobre Saramago. ¡Quién no lo haría con ese honor que le hizo a Lanzarote!

Estas son las notas, también subidas al Foro.


Un hombre bueno, José Saramago, in memoriam

El pasado viernes moría en la población de Tías (Lanzarote, Canarias) el ilustre, el sencillo, el ciudadano ibérico ejemplar y el solidario y portavoz de los humildes José Saramago -Nobel de Literatura en 1998-, ya con 87 años.

Fue un claro defensor de las causas de izquierdas, presente en manifestaciones pacifistas, de antiglobalización, etc, que odiaba las guerras y a las multinacionales:
“El capitalismo se ajusta como un guante a la codicia y la rapiña humana, y por eso triunfa, pero si el hombre progresara moralmente, la doctrina comunista, que es puro Evangelio, reinaría sobre la tierra".

Además de todo esto ha sido el primer Premio Nobel de Literatura en lengua portuguesa, en 1998, aunque su triunfo pareció ser el de un español. Dijo en la ceremonia al recibirlo: “No tengo, pensándolo bien, más voz que la que ellos tuvieron (sus personajes, generalmente pobres)… Perdónenme si les pareció poco esto que para mí es todo”




Tan sólo unas cuantas citas de su sencillo (y a la vez barroco y complicado estilo), de lenguaje prolijo y profundo, de su arte en la forma de trasladarnos y vincularnos en sus pensamientos... De su densa y madura obra, ya mundialmente reconocida por todos menos por las instituciones católicas, destacan “El Evangelio según Jesucristo. 1991” y “Caín. 2009”

Þ   En Ensayo sobre la ceguera, 1995,  se teje una aterradora parábola acerca del ser humano, que encierra lo más sublime y miserable de nosotros mismos.
Þ   “Conocer un país significa comprender, de la manera más exacta posible, su paisaje, su cultura y el pueblo que lo habita”. Viaje a Portugal. 1995
Þ   “Siempre acabamos llegando a donde nos esperan”. El viaje del elefante. 2008.
Þ   “La historia ha acabado, no habrá nada más que contar”, tras la publicación de su última obra, Caín, en la que en su contraportada rezaba: “Qué diablo de Dios es este que, para enaltecer a Abel, desprecia a Caín”


Juan E Mena Cabezas, junio 2010.

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El pasado lunes 27 de enero, me invitaron a un acto de presentación de la película "José y Pilar". En ella se destacan las últimas peripecias y parte de la vida diaria del insigne trabajador de las letras (cuyo ofcicio y obligación, según é, era escribir) José Saramago.

La película de Antonio Gonçalves se estrenaba, con todo el boato de un acto solemne de la Junta de Andalucía en el Teatro de la Maestranza, junto a presentaciones y discursos de: Paco Lobatón, J.A Grigñán, Pilar del Río...Entra en la dinámica diaria de los últimos años del Nobel de Literatura "hispanoportugués", que tantos mensajes de paz y cordura nos ha legado en su copiosa obra.

Además del gusto y regocijo de ver la vida normal y concentrada en su tarea de divulgar su obra y presentaciones de libros, múltiples conferencias, etc me dejó un doble sabor:
El más grato: conocer sus quehaceres y dinámicas, noble, pacífico, constante, consciente y creador continuo. También el proceso de su dura enfermedad que lo dejó muy tocado.
Una gran insatisfacción y pesar, ya que no me lo imaginaba así tan persistente, clarividente y esforzado trabajador en sus tareas -diría que hasta la extenuación- de una persona tan mayor y que daba la impresión de que se le exigía mucho y se le conminaba a seguir produciendo.

No sé si los asistentes al acto compartirán esa segunda sensación de manejo y casi explotación del Nobel.

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